El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico
Silbato zoomorfo | El México antiguo. Salas de Arte Prehispánico | Museo Amparo, Puebla
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Silbato zoomorfo

Región Occidente
Período Preclásico tardío-Clásico temprano
Año 400 a.C.-600 d.C.
Técnica

Cerámica modelada, con pastillaje, punzonado, incisión, alisado y engobe

Medidas 3.3   x 3  x 3  cm
Ubicación Bóveda Prehispánico
No. registro 52 22 MA FA 57PJ 107
Investigador

Se trata de un aerófono, un instrumento sonoro cerámico que ha perdido parte de su composición original. 
Con base en los rasgos estilísticos, tentativamente atribuyo la obra a la región Occidente, en particular, a la cultura de las tumbas de tiro o la cultura Chupícuaro. La primera fue una sociedad asentada hacia el poniente de la región occidental (Nayarit, Jalisco, Colima y zonas colindantes de Zacatecas, Sinaloa y Michoacán) del 300 a.C. al 600 d.C.; la segunda se ubica hacia el sector oriente (partes colindantes de Guanajuato y Michoacán), con auge entre el 400 y 100 a.C. 
Es un silbato globular que pudo colgarse como pendiente. En la vista posterior se aprecia que en la embocadura cilíndrica falta la unión con el cuerpo esférico hueco. En cuanto a sus cualidades zoomorfas, tiene cabeza piramidal proyectada hacia delante del cuerpo; por el frente, resaltan las orejas o plumas puntiagudas separadas, los ojos grandes y redondos en pastillaje y la pequeña boca, o el pico afilado y abierto. El animal se modeló sentado con las extremidades inferiores abiertas, éstas se han perdido; de una de las superiores sólo se conservan las puntas. La extremidad superior que está completa es una forma gruesa tubular doblada en ángulo, con tres remates largos y separados que se apoyan en el pecho, al igual que los de la otra. La flexión en ángulo de cada una deja un espacio abierto por donde pudo pasar un cordel para que el instrumento se usara como colgante. El estado fracturado de la imagen dificulta la identificación de la especie representada; acaso es un murciélago o un búho con su larga ala plegada y los dedos o remates de las plumas resaltadas. 
Los silbatos y las ocarinas manufacturados en cerámica se encuentran entre los aerófonos más abundantes de Mesoamérica. En este tipo de instrumento se utiliza el viento que genera la persona ejecutante y su vibración dentro de un cuerpo para producir el sonido. El aspecto figurativo, si lo tiene, es añadido a la estructura que el objeto debe tener para generar los sonidos deseados; en lo particular, se requiere una superficie interior lisa para que el viento fluya sin obstrucciones. Los aerófonos cumplieron múltiples funciones en variados contextos, entre ellos, rituales, festividades, danzas, cacerías, juegos, guerras, establecer contacto con las deidades, comunicación a larga distancia y como ofrenda a los difuntos; su valor como imagen, en el caso de presentar elementos figurativos, como en el silbato que atendemos, pudo actuar simbólicamente en su funcionalidad. 

Se trata de un aerófono, un instrumento sonoro cerámico que ha perdido parte de su composición original. 
Con base en los rasgos estilísticos, tentativamente atribuyo la obra a la región Occidente, en particular, a la cultura de las tumbas de tiro o la cultura Chupícuaro. La primera fue una sociedad asentada hacia el poniente de la región occidental (Nayarit, Jalisco, Colima y zonas colindantes de Zacatecas, Sinaloa y Michoacán) del 300 a.C. al 600 d.C.; la segunda se ubica hacia el sector oriente (partes colindantes de Guanajuato y Michoacán), con auge entre el 400 y 100 a.C. 
Es un silbato globular que pudo colgarse como pendiente. En la vista posterior se aprecia que en la embocadura cilíndrica falta la unión con el cuerpo esférico hueco. En cuanto a sus cualidades zoomorfas, tiene cabeza piramidal proyectada hacia delante del cuerpo; por el frente, resaltan las orejas o plumas puntiagudas separadas, los ojos grandes y redondos en pastillaje y la pequeña boca, o el pico afilado y abierto. El animal se modeló sentado con las extremidades inferiores abiertas, éstas se han perdido; de una de las superiores sólo se conservan las puntas. La extremidad superior que está completa es una forma gruesa tubular doblada en ángulo, con tres remates largos y separados que se apoyan en el pecho, al igual que los de la otra. La flexión en ángulo de cada una deja un espacio abierto por donde pudo pasar un cordel para que el instrumento se usara como colgante. El estado fracturado de la imagen dificulta la identificación de la especie representada; acaso es un murciélago o un búho con su larga ala plegada y los dedos o remates de las plumas resaltadas. 
Los silbatos y las ocarinas manufacturados en cerámica se encuentran entre los aerófonos más abundantes de Mesoamérica. En este tipo de instrumento se utiliza el viento que genera la persona ejecutante y su vibración dentro de un cuerpo para producir el sonido. El aspecto figurativo, si lo tiene, es añadido a la estructura que el objeto debe tener para generar los sonidos deseados; en lo particular, se requiere una superficie interior lisa para que el viento fluya sin obstrucciones. Los aerófonos cumplieron múltiples funciones en variados contextos, entre ellos, rituales, festividades, danzas, cacerías, juegos, guerras, establecer contacto con las deidades, comunicación a larga distancia y como ofrenda a los difuntos; su valor como imagen, en el caso de presentar elementos figurativos, como en el silbato que atendemos, pudo actuar simbólicamente en su funcionalidad. 

--Vista de salas--

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