En este video, se muestra el recorrido de un viejo automóvil de la marca alemana Mercedes-Benz que lleva consigo un camper. Durante un día nublado y frío, es posible seguirle, desde distintos puntos de vista, por su largo trayecto a través de la ciudad y por la carretera. En sus paradas para cargar gasolina, comprar comida y hacer una llamada telefónica, descubrimos que el conductor es el artista Mario García Torres (Monclova, México, 1975), quien continúa su travesía hasta un bosque en donde abandona el camper en un paraje entre los árboles.
El desconcertante audiovisual silente, de 15 minutos y filmado en 16 mm, llama la atención sobre un episodio ocurrido en el verano de 2007 en Münster, Alemania, cuando una escultura del artista conceptual estadounidense Michael Asher fue removida del espacio público y encontrada días después en un bosque cercano. La forma y razones de la desaparición de la obra, que consistía precisamente en un camper color blanco, permanecen desconocidas. Con este trabajo, García Torres subraya el misterio de la historia y se incorpora a ella a través de la ficción.
La emblemática obra de Asher (Caravan, 1977-2007) se emplazó por primera vez en el Skulptur Projekte Münster en 1977. De acuerdo con la crítica de arte Maite Aldaz, surgió como una propuesta que buscaba cuestionar el entorno de finales de los setenta, cuando la escultura minimalista había adquirido un carácter monumental, se había articulado con procesos de gentrificación y hacía falta seguir cuestionando el papel de la escultura como mecanismo de afirmación de las clases dirigentes. En contraparte, planteó una obra que puso en crisis esos elementos de manera simultánea: para descolocar la idea de propiedad, se trató siempre de un camper rentado; y con el fin de problematizar las dinámicas en las que se utiliza el arte en el espacio público para especular sobre el valor del territorio, decidió emplazarle siempre en distintos puntos de la ciudad. Durante cada una de las 19 semanas que duró la muestra, ubicó la escultura en puntos alejados del centro y de los espacios artísticos habituales. Asher fue invitado a repetir su intervención en las ediciones del proyecto escultórico de Münster de 1987, 1997 y 2007, año en que fue sustraída.
La revisión o especulación sobre episodios artísticos de esta naturaleza son un campo de acción habitual de Mario García Torres. De manera detectivesca, pero también con una particular pericia en el terreno de la ficción, sigue la pista de hechos aparentemente insignificantes o historias desconocidas relacionadas con el trabajo de otros artistas, especialmente los del ámbito conceptual. En esta obra, siguiendo los pasos de Asher, quien fuera su profesor en CalArts, es notable la manera en que recrea la escena para entrar en ella.
Referencias:
ttps://whitecube.com/exhibitions/exhibition/mario_garcia_torres_hoxton_square_2008
http://moremilkyvette.blogspot.com/2008/04/werner-herzog-eats-his-shoe-but-what.html
https://www.skulptur-projekte-archiv.de/en-us/2007/projects/91/
http://fuerademarco.xyz/archivos/158
http://campoderelampagos.org/critica-y-reviews/14/10/2017
https://archiveofdestruction.com/artwork/untitled-2/
https://www.moussemagazine.it/magazine/mario-garcia-torres-michael-asher-2017/
En este video, se muestra el recorrido de un viejo automóvil de la marca alemana Mercedes-Benz que lleva consigo un camper. Durante un día nublado y frío, es posible seguirle, desde distintos puntos de vista, por su largo trayecto a través de la ciudad y por la carretera. En sus paradas para cargar gasolina, comprar comida y hacer una llamada telefónica, descubrimos que el conductor es el artista Mario García Torres (Monclova, México, 1975), quien continúa su travesía hasta un bosque en donde abandona el camper en un paraje entre los árboles.