Yves Klein

Lugar de nacimiento
Niza, París
Fecha de nacimiento 1928
Fecha de defunción 1962

Biografía

Comenzó vocacionalmente como judoka, obteniendo el más alto honor en este arte marcial y pasando quince meses en Japón. Es hasta su regreso a París, en 1954, que se dedicó por completo al arte, comenzando su “aventura hacia el monocromo”.

Animado por una búsqueda para “liberar el color de la prisión que es la línea”, Yves Klein dirigió su atención al monocromo el cual era para él, la única forma de pintura que permitía “hacer visible lo absoluto”.

Yves Klein fue más allá de las ideas de representación artística, concibiendo la obra de arte como un rastro de comunicación entre el artista y el mundo; verdad invisible hecha visible. Sus obras, dijo, eran “las cenizas de su arte”, huellas de eso que el ojo no podría ver.

La práctica de Yves Klein reveló una nueva manera de conceptualizar el papel del artista, pensando su vida entera como una obra de arte. “El arte está dondequiera que el artista va”, declaró una vez. De acuerdo con él, la belleza existe en todas partes, pero en un estado de invisibilidad. Su tarea estaba en capturar la belleza dondequiera que fuese hallada, tanto en materia como en aire.

El artista usó el azul como el vehículo para su misión de capturar la inmaterialidad y lo infinito. Su célebre tonalidad más azul que el azul, nombrada “IKB” (International Klein Blue), irradia coloridas olas, involucrando no solamente a los ojos del espectador, permitiéndonos ver con nuestra alma, leer con nuestra imaginación.

De los monocromos al vacío, de su “técnica de pinceles vivientes” o “Antropometría”, a través de su despliegue de elementos de la naturaleza para manifestar su creativa fuerza vital  y su uso del oro como portal para lo absoluto; Yves Klein desarrolló una innovadora práctica que rompió los límites entre el arte conceptual, la escultura, la pintura y el performance.

Justo antes de morir, Yves Klein le dijo a un amigo: “Iré al más grande estudio del mundo, y sólo haré obra inmaterial”. Murió en 1962, a los 34 años de edad, dejando tras él un cuerpo de trabajo que, hasta nuestros días, permanece atrevido, radical e infinito.