En los diversos patios del museo, así como en espacios de tránsito, se presenta una selección de obras que forman parte de la Colección de Arte Contemporáneo, concebidas para o a partir de las dinámicas del espacio público. Estas piezas abordan problemas ambientales de las urbes, entrelazando elementos de la cultura popular con una propuesta irónica para  generar un impacto ecológico responsable  (Bicivocho, 2001, de Helen Escobedo); plantean posturas críticas ante la conmemoración oficialista de hechos y eventos, materializada muchas veces en objetos y edificaciones de índole monumental (Obelisco transportable, 2004, de Damián Ortega); el impacto de la ocupación sistemática del espacio sonoro en la construcción de la memoria colectiva de una época particular (Sólo de interés general, 2011, de Julieta Aranda); así como la importancia de la participación de todos los miembros de la sociedad para contrarrestar las dinámicas de poder (Leverage, 2006, de Pedro Reyes).