Escritorio  y pie de maque, con escenas mitológicas de Ovidio y perfilados en oro | Colección de Arte Virreinal y Siglo XIX | Museo Amparo, Puebla
Escritorio  y pie de maque, con escenas mitológicas de Ovidio y perfilados en oro | Colección de Arte Virreinal y Siglo XIX | Museo Amparo, Puebla
Escritorio  y pie de maque, con escenas mitológicas de Ovidio y perfilados en oro | Colección de Arte Virreinal y Siglo XIX | Museo Amparo, Puebla

Manuel de la Cerda

Escritorio y pie de maque, con escenas mitológicas de Ovidio y perfilados en oro

Región Pátzcuaro, Michoacán
Período
Siglo XVIII
Técnica Tilia (cirimo), cedro blanco, haya (fagus), hierro y plata
Medidas 235   x 105  x 65  cm
Investigador

Descripción

Es necesario asentar que el escritorio que se comenta se bautiza aquí -por primera vez- como el “Escritorio de Perseo y Atlas con el huerto del árbol dorado”, por ser éstas las figuras que se sitúan en el óvalo que ocupa el centro del remate del mueble y tienen un papel preponderante sobre el resto de las escenas mitológicas que pueblan el escritorio. Todas las historias de fábulas de la mitología, doce al exterior, más otras figuras sueltas en la cajonería baja, están basadas en xilografías que ilustran al menos dos ediciones del siglo XVI de las Metamorfosis, obra de Publio Ovidio Nasón, poeta nacido en Sulmona. También se atribuye aquí, por primera vez, la autoría del mueble al artista Manuel de la Cerda y se destacan los nexos formales que tiene esta obra con el escritorio del mismo artista que se conserva en la Hispanic Society de Nueva York, pues ambas obras son muy similares en estructura y técnica.

El escritorio de la Hispanic Society está firmado. Cabe resaltar que el del Museo Amparo es un trabajo de maque de primerísimo orden, seguramente un encargo para un personaje erudito, salido del afamado taller de De la Cerda, en Pátzcuaro, Michoacán. El artista fue un indígena noble (cacique principal) de esa localidad lacustre que llegó a tener fortuna crítica, incluso fuera del ámbito virreinal. El viajero fray Francisco Ajofrín da cuenta de su fama y alaba los finos trabajos en la decoración de bateas para la corte virreinal que se realizaban en su taller.

El escritorio puede fecharse en la segunda mitad del siglo XVIII y es, de eso no cabe la menor duda, un trabajo de maque con una iconografía sorprendente. El mueble consta de tres partes muy bien definidas que se sobreponen. La extraña tipología que adopta es creación propia del taller, pero, en principio, es un escritorio. En la parte baja hay un pie con rico faldón ondulante que termina en patas de garra y bola que se asientan sobre secciones ochavadas, para dar al mueble mayor altura. Un punto interesante es que todo el escritorio fue perfilado en oro y el color predominante es el azul, aunque, al interior se manejó una variada gama de colores. Sobre el pie se asienta una especie de papelera con puertas que ocultan una cajonería. El segundo cuerpo es propiamente el escritorio con tapa abatible, coronado por un remate o copete de gran altura que incluye ondulantes molduras barrocas, cual si se tratara de un guardapolvo (tercer cuerpo).

En el escritorio también hay cajones. Entre las figuras representadas en la cajonería baja se pueden mencionar a Diana y Acteón con los perros, Narciso en el estanque, el lobo de Peleo, el centauro Quirón, además de otros animales entre los que destaca un elefante y una dama con su caballo al galope. En el cajón central aparece un sauce llorón. En la cajonería del escritorio, ocultas por la tapa abatible, se observan representaciones florales, de animales y arquitecturas. Por último se pueden mencionar las siguientes escenas del exterior: el rapto de Ganímedes; Teseo y Aquelao; Cadmo, Biblis y Cauno; Cimaras y Mira; Venus ante Adonis muerto, entre otras. En cuanto a las maderas predomina el cirimo (tilia) y hay una bocallave de plata.

Es necesario asentar que el escritorio que se comenta se bautiza aquí -por primera vez- como el “Escritorio de Perseo y Atlas con el huerto del árbol dorado”, por ser éstas las figuras que se sitúan en el óvalo que ocupa el centro del remate del mueble y tienen un papel preponderante sobre el resto de las escenas mitológicas que pueblan el escritorio. Todas las historias de fábulas de la mitología, doce al exterior, más otras figuras sueltas en la cajonería baja, están basadas en xilografías que ilustran al menos dos ediciones del siglo XVI de las Metamorfosis, obra de Publio Ovidio Nasón, poeta nacido en Sulmona. También se atribuye aquí, por primera vez, la autoría del mueble al artista Manuel de la Cerda y se destacan los nexos formales que tiene esta obra con el escritorio del mismo artista que se conserva en la Hispanic Society de Nueva York, pues ambas obras son muy similares en estructura y técnica.

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