Marcos Kurtycz. Contra el estado de guerra, un arte de acción total

14 de septiembre de 2018. 18:36 h

El jueves 13 de septiembre a las 19:00 horas inauguramos la exposición Marcos Kurtycz. Contra el estado de guerra, un arte de acción total con una charla a cargo de Francisco Reyes Palma, curador de la exposición, en el Auditorio Arq. Pedro Ramírez Vázquez.

Francisco Reyes Palma inició la charla compartiendo a los asistentes que esta muestra dará a conocer la producción artística de Marcos Kurtycz (Polonia, 1934-México, 1996) llevada a cabo en México. Desde su llegada al país hace más de cincuenta años y con su cambio de profesión de ingeniero por artista en la que desarrolló una producción sustentada en el conceptualismo, lo transformó en uno de los precursores fundamentales del arte acción y del performance en el medio mexicano.

Reyes Palma reveló que al inicio de su producción como artista en Ciudad de México, Kurtycz creó no sólo un camino propio dentro del arte como idea sino que esta posición lo llevó a imprimirle un sentido activo que afectó la totalidad de sus búsquedas experimentales. Es así que el artista polaco-mexicano fue configurándose bajo un trayecto polifacético: diseñador gráfico, editor, impresor, pintor, escultor y performer. Aunque su trabajo se relacionó en gran medida por sus acciones lingüísticas, la poesía visual y los libros de artista, su amplia gama de acciones lo llevaron a incursionar en el arte de la tierra (land art), el cinetismo, el arte lumínico, neumático y electrosonoro; a la par que su actividad despejó el camino a un cúmulo de experiencias sinestésicas y multisensoriales; de propuestas germinativas; de activación de pinturas, esculturas y fotografías; sin hacer de lado otros recursos como la tira cómica, el cine, los medios múltiples y radiográficos.

Destacó que este exhaustivo proyecto de investigación organizado por el Museo Amparo, permitió descubrir al ingeniero y al artista gracias a que sus recuerdos, anotaciones e impresiones sobre la contemporaneidad mexicana de entonces quedaron resguardados en sus cuadernos de notas y proyectos: su visión cáustica de la barbarie de los responsables de la matanza del 2 de octubre de 1968, el retrato descarnado del exotismo turístico frente a la celebración popular del Día de muertos, hasta las revelaciones de su afinidad con el arte desde la lógica del arte acción, una estética de la desmaterialización del objeto, no sólo por la prevalencia dada a la idea por encima del producto final, al proceso más que al resultado, sino por lo efímero de la acción y la amplia presencia de materiales deleznables, inestables, fuera del repertorio acostumbrado en la producción artística tradicional e inclusive en la de la vanguardista.

Continuó comentando al público que es considerable el número de obras en las que el pensamiento científico cumplió su parte en el quehacer artístico de Kurtycz. En su semiótica particular, el artista no producía obras de arte sino artef-actos, un arte generado de manera instantánea por la idea, una acción desplegada en el tiempo y el espacio, arte de ideas y procesos, un objeto funcional, mutable, fluido. No obstante, su ejecución exigía el rigor de la programación anticipada, el cálculo preciso de tiempos y requerimientos: una ingeniería de la acción.

Bajo esa mirada, describió algunos proyectos que surgen de la reinvención de objetos a partir de técnicas domésticas como el “Comalprint”, o “comal de impresión”, una máquina de calor que, en su simplicidad, incluyó un sentido automático de producción de imágenes encáusticas en serie. En esta misma línea se pueden situar sus máscaras metálicas, que actuaban como cadena de producción de rostros formados por la impronta de una combustión controlada. Mientras que en el polo opuesto hallamos sus sistemas de impresión lenta, donde el paso del tiempo posibilita que una espesa imagen de chapopote deje su traza, e incluso la propuesta de una nueva técnica de impresión como la “Chanclografía”. Y en su necesidad de amalgamar los materiales más diversos lo llevó, también, a disponer de una prensa neumática de cuatro toneladas. Todos estos proyectos presentes en las salas de la exhibición.

En paralelo, Reyes Palma compartió a los asistentes que el artista consideraba al cuerpo y sus imágenes como elementos activos de creación y transformación, como vehículos para multiplicar las posibilidades del objeto en calidad de agente dinámico y crítico, dispuesto a erosionar las categorías de valor que sostienen el estatuto sacralizado de la obra de arte.

En la muestra Marcos Kurtycz. Contra el estado de guerra, un arte de acción total se podrán apreciar una gran cantidad de libros, carteles, tarjetas, cartas, videos, libros de artista y libros objeto, para acercarnos a la manera en la que más que asumir de forma mecánica los modelos hegemónicos, Kurtycz entroncó contra ellos, los puso a prueba y los reconfiguró dentro de un mecanismo anárquico, no tanto de apropiación sino de integración a la mecánica del accionismo.

Finalizó la charla comentando que el diálogo abarcador de esta exposición reafirma a Kurtycz como la figura de la excepción, de las más complejas y versátiles de la escena mexicana, paralela al movimiento de los grupos de los años setenta y a la postvanguardia de los ochenta, que logró por momentos desquiciar las estructuras mediadoras de circulación y valoración artística, fueran las del museo, la galería o la industria editorial. Pero sobre todo, esta muestra invita a varias generaciones de artistas e historiadores del arte, a recordar o conocer sus rituales de vuelo, sus bombas postales y sus libros de fuego que lo convirtieron en un personaje legendario y vivo en la memoria del medio cultural mexicano.

La exposición Marcos Kurtycz. Contra el estado de guerra, un arte de acción total permanecerá abierta al público en las Salas de Exposiciones Temporales Planta alta hasta el 14 de enero de 2019.

Si te perdiste esta charla te invitamos a consultarla en la Biblioteca del Museo o en nuestra sección de ​​​​​​​Multimedia.

¡Gracias a todos los que nos acompañaron en la inauguración!