Heaven is under the shadows of swords | Ni héroes ni mártires | Museo Amparo, Puebla

Juan Fernando Herrán

Heaven is under the shadows of swords

Año 1997
Técnica

Madera, aluminio y focos eléctricos

Medidas 280   x 200  x 17 

Descripción

Presentada en 1997 en la Quinta Bienal de Estambul, Heaven is under the shadow of swords se per la como una frase que se afilia por un lado a la publicidad y por otro al uso de la palabra escrita como metodología para la transmisión de la religión. En realidad esta frase es una retranscripción parcial de un hadîth usada infundadamente en muchas ocasiones como evidencia de un Islam guerrero. Al repetir este gesto de descontextualización, pero asociándolo con la luz llamativa de una señal publicitaria, Juan Fernando Herrán subraya lo engañosa que puede ser cualquier promesa ya sea publicitaria o religiosa. Así presentada, la frase aparece cálida e intensa, pero también ilusoria, arrastrando consigo deseos de creencias, sus poderes y las ideologías que ocultan. Con su luz viva, convoca un heroísmo iniciático tan ilusorio como efímero. Con este dispositivo, donde la luz brillante ya dice lo que trata de esconder, Herrán evoca el potencial de manipulación propio a toda creencia.

Presentada en 1997 en la Quinta Bienal de Estambul, Heaven is under the shadow of swords se per la como una frase que se afilia por un lado a la publicidad y por otro al uso de la palabra escrita como metodología para la transmisión de la religión. En realidad esta frase es una retranscripción parcial de un hadîth usada infundadamente en muchas ocasiones como evidencia de un Islam guerrero. Al repetir este gesto de descontextualización, pero asociándolo con la luz llamativa de una señal publicitaria, Juan Fernando Herrán subraya lo engañosa que puede ser cualquier promesa ya sea publicitaria o religiosa. Así presentada, la frase aparece cálida e intensa, pero también ilusoria, arrastrando consigo deseos de creencias, sus poderes y las ideologías que ocultan. Con su luz viva, convoca un heroísmo iniciático tan ilusorio como efímero. Con este dispositivo, donde la luz brillante ya dice lo que trata de esconder, Herrán evoca el potencial de manipulación propio a toda creencia.

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