Ximena Cuevas

Lugar de nacimiento
Ciudad de México

Desde que con dieciséis años entró a trabajar en la Cineteca Nacional de México y se “volvió adicta al olor del celuloide”, Ximena Cuevas no ha parado de trabajar con el material audiovisual. Se dedicó al cine en un primer momento (como asistente de dirección, directora artística, continuidad y doble de luces) y colaboró con directores como John Houston (“Bajo el Volcán”, 1984) o Arturo Ripstein (“Mentiras Piadosas”, 1988). Pero en 1991 decidió abandonar esta labor para dedicarse con exclusividad al trabajo en vídeo.

En su abundante videografía, que forma parte de las colecciones permanentes de centros como el MOMA de Nueva York y el Pompidou de París, explora temas como el artificio, la mentira, las relaciones entre la ficción y la realidad, la vida diaria, las emociones fabricadas, la autodestrucción como forma de religión o los rasgos de la identidad nacional (de México, “un país de colores brillantes en el exterior y blanco y negro en el interior”) y del género. “Las 3 Muertes de Lupe” (1984), “Corazón Sangrante” (1993), “Medias Mentiras” (1995), “Contemporary Artist” (1999) o “Cinépolis, la capital del cine” (2003) son algunos de sus títulos más conocidos. En ellos se mezclan el barroquismo caricaturizado del melodrama; el humor irónico que radiografía los tópicos de su país, del mundo del arte o de nuestra sociedad en general; o la complejidad de las emociones personales. En el 2016 regresa al cine de industria para  editar el premiado y aclamado documental “Bellas de noche” de su hermana María José Cuevas, por el cual la nomina La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas como mejor editora.

Con una mirada que se fija en los pequeños detalles y que recurre al gran bagaje de cultura cinematográfica que la avala –fruto de la pasión gestada desde cuando a los trece años vivía en París y se convirtió en una consumidora habitual de cine-, crea un universo de imágenes complejo con una estética definida y personal. Sus vídeos se sitúan en algún punto intermedio entre el documental, el garantía de verdad que proporcionan las cámaras ocultas, la ficción apropiada del cine y aquella construida precisamente a partir de la propia realidad.